CALI, MARZO 3 DE 1983
Jaime Jaramillo Escobar
Tan caluroso ha sido el día, que las hormigas se arrojan al agua sin importarles que se ahoguen. Los recipientes en donde descansa un poco de agua están de pronto llenos de hormigas de todos los tamaños, que han venido por miles para ahogarse, huyendo del calor. Los prados se agostaron, la hierba seca arde con facilidad, y la ciudad se llenó de incendios. Los jardines sobreviven penosamente, pero estas rosas, ¿aguantarán hasta abril? Los pájaros emigraron a las montañas frescas. Cerraron las elegantes fuentes. El municipio recomienda economizar agua: no lavar los autos, no dar de beber a las sedientas dalias, que piden humildemente con la cabeza inclinada.
Bella, muy bella, la última pintura de Creusa, secándose aún en el caballete. Estos verdes que la espátula intercala sin mezclarlos, para que brillen como hojas lustradas por el canto de las cigarras, aquella gama de azules que se desvanecen en tenue sombra hasta ese muro que no me impide saber lo que está detrás, ese cielo divinamente creado, casi sin color, solamente con la maestría.
J. J. E.