CALI, MAYO 14 DE 1983
Jaime Jaramillo Escobar
Mi hermano, que te aprecia mucho, está en una hacienda, en la costa norte. En noviembre pasado fui a pasar una semana con él. Fuera del ganado hay monos del tamaño de una persona, babillas (jacaré) al lado de la casa, serpientes en el jardín, cientos de iguanas en los árboles, lobos en los potreros, animales de todas clases, muchos de ellos peligrosos, y hay que estar armado por el peligro de los bandidos y gentes más peligrosas que lobos y jacarés. Se trata de un lugar en donde están juntos el paraíso y el infierno, lo cual parece ser la combinación ideal.
En días pasados pregunté a una señora en la calle por un conocido almacén, que creía estar cerca. Me dijo: “Eu não sei. Eu sou estrangeira”. Le contesté: “Você não é estrangeira. Você é brasileira, mesmo como colombiana. Você está na sua casa”. A senhora ficou encantada.
Es verdad. Cuando se jugó la Copa Mundo, el día que Brasil quedó eliminado, muchos lloraron, otros se emborracharon, y nadie fue a trabajar esa tarde. Las oficinas cerraron, las ciudades quedaron como muertas, porque Brasil había perdido la copa.
J. J. E.