RECIFE, 24 DE AGOSTO DE 1982

Geraldino Brasil

Pablo Hecker Filho es un poeta que admiro. Su trabajo está casi todo inédito. Se ha dedicado preferentemente a la crítica literaria, lo que, a mi modo de ver, perjudica su creatividad. Hace unos dos meses me envió más de cien poemas, solicitando mi opinión. El crítico los tenía encerrados en una gaveta.

Es un gran corazón, un espíritu enorme. Pero los críticos en las artes se crean muchas enemistades, por motivos obvios. Le he dicho: un mal poeta, en su mesa, componiendo pésimos poemas para su amada, que los rasgará al recibirlos, eso ya es poesía. La poesía suele estar más en el intento que en la obra. Si el mal poeta fuese médico, gracias a Dios un paciente se libraría de su bisturí en ese momento. Si fuese militar, alguien estaría a salvo de su fusil. Si condujese automóvil, alguien se libraría de ser atropellado.

Me respondió que yo soy un santo, y se disculpó: “La crítica literaria no es un ejercicio bondadoso, de caritativo estímulo. El que publica se enfrenta con el arte. Yo no soy exigente. El arte lo es”.

Paulo Hecker se conoce principalmente como crítico literario. Culto. Sólido. Magistral. Fui entonces más al fondo, a lo humano en Paulo Hecker. Recibe mucha correspondencia de todo el país y del exterior, pero es un hombre solo. Me acerqué entonces al solitario, profundamente humano y lírico que hay en él. Y salió de allí una gran amistad.

Toda esta explicación para decirte lo que significa para mí que él se ocupe de tu poesía. Está traduciendo un libro tuyo, que será editado en Porto Alegre. (Se publicó en Tchê Editora Ltda., diciembre de 1986).

No se queda en las traducciones. Me escribió sobre ti una extensa carta, de la que transcribo algunos fragmentos:

“Aprecio el estilo de poema en prosa de Jaime. No sería como es, sin Borges, pero no está en Borges. Encuentro en él un estilo propio que, si se articula en parte al modo de Borges, sabe ser más leve y surrealista o instintivo”.

“Si bien menos profundo, el lirismo de Jaime es ágil, directo, racional como el de Borges, y tiene, como el de éste, el mismo peligro de caer en la prosa; o es una prosa tan fina que se convierte en poesía”.

“El racionalismo de Jaime se permite invenciones más bien raras en Borges”.

“Tienes razón: Jaime es un intelectual y un poeta. La referencia a Borges, en su caso, es un reconocimiento. Buen número de escritores latinoamericanos de nuestra edad aprendieron a escribir leyendo a Borges. Obtuvieron su diploma en una verdadera universidad: Borges. Cito tres títulos de Jaime que encuentro de una poética sobresaliente, muy personal, muy expresiva y vigorosa: Mamá negra, La visita de la ballena y Afrenta de la muerte”.

La referencia a Borges constituye un gran elogio. Y aun más cuando reconoce que tu poesía tiene identidad propia.

G. B.

(Nota de Jaime Jaramillo: Se incluyen los conceptos de Paulo Hecker Filho, porque cuando escribí Los poemas de la ofensa no conocía a Borges).