De 8 a 1
Reseña por Jaime Jaramillo Escobar · 2017 · Boletín Cultural y Bibliográfico, vol. 51, n.º 93
Sobre Poesía selecta, de Piedad Bonnett — Letra a Letra, Bogotá, 2015, 84 págs.
El editor presenta una selección (47 textos) de los ocho libros de poesía publicados por la autora. Dígase de una vez: Piedad Bonnett, la mejor entre las poetas colombianas actuales.
Introducción (cinco páginas) a cargo de la editora Luz Eugenia Sierra y avales finales de Juan Gustavo Cobo Borda, Juan Manuel Roca, José Watanabe, Darío Jaramillo Agudelo, Pedro Serrano, Carlos López Degregori, Héctor Abad Faciolince, J. Ernesto Ayala-Dip, y Manuel Gómez.
Leer poesía es lo más aburrido que hay porque se requiere mucha hasta encontrar algo que sirva: el granito de oro.
La de este libro parece sencilla, pero requiere atención para hallar su profundidad y su belleza literaria. Y su razón de ser.
Son poemas concretos e interesantes en lenguaje literario. ¿Por qué esto tan elemental debe resaltarse? Porque, en general, la poesía contemporánea en Colombia nada dice. Arguyen que expresan sugerencias. Babas y babas. Se acostumbra evitar el contenido en los poemas, según tendencias o teorías. No es eso. Es que no tienen nada qué decir. O creen que sus pequeñas contrariedades o asuntos triviales deben interesarle a los demás. El arte de quejarse en público.
La variedad temática también es una de las cualidades en la autora. Cada texto suyo ofrece novedad y sorpresa por el tratamiento, la delicadeza, la profundidad, el estilo seguro y el modo elegante de exponer la autenticidad femenina.
Son poemas con amplitud de miras, que trascienden lo anecdótico. Van más allá, como debe ser.
El poeta se inspira a sí mismo. No es necesario rezarle al Espíritu Santo.
En este cuaderno, cada poema dice algo interesante por el contenido y la forma. Con mesura, elegancia, sinceridad, autenticidad, profundidad, dominio de su arte y consideración por el lector. Sin dejarse engañar de sí misma, ni de la poesía.
Sabe bucear en los sentimientos y en los azares de la vida. Modelo de contención —si esto es una cualidad—, no desperdicia palabra. Su pena por el hijo no es solo suya. Es la de todas las madres. Exceptuando a las muchas que arrojan sus bebés a los basureros.
Admira la perfección de su arte, sus temas y el tratamiento, su seguridad y serenidad, su hondura. Su elocuencia. Su decisión, su firmeza.
Sorprendente su diestra manera de ejercer la poesía. Nacida para eso. Su facilidad de comunicación, su noción de la belleza poética, con gran oficio e independencia. El grande y sólido conocimiento que tiene de la poesía y de la literatura en general. Evidente mediante cualquiera de sus poemas. Calidad constante, sin desmayo.
Y la perfecta medida de sus versos. Porque el mal llamado verso libre también tiene su medida, necesaria para el ritmo, la eufonía y la vista. Esto último poco suele tenerse en cuenta, pero el poema es también como una pintura. Su vista tiene que seducir. Con solo verlo, ya se sabe qué es. No únicamente porque existe la poesía visual, cuya forma es el contenido y a ella se le pueden añadir objetos pegados, como un pétalo pegado. Vaya comparación tan pegajosa.
La autora vive en función de la poesía. Todo la suscita en ella. De ahí la variedad temática y formal.
No sirve para concurso, porque ahora se exige unidad temática, unidad formal y unidad de estilo, lo que equivale a unidad de pensamiento. Qué estupidez. ¿Se le pediría unidad temática a Barba Jacob? ¿A León de Greiff? Cada poema es obra única. Que se coleccionen los poemas en libro, no tiene por qué implicar correspondencia entre ellos en ningún sentido. Si así fuese, no se podrían publicar en volumen los poemas del maestro Valencia, ni los de Silva. Qué pena tener que hacer aclaraciones en ese sentido. La poesía en manos de funcionarios oficiales.
Muy pocos dan las nueve o diez páginas que se dedican a cada autor en cierto taller literario de Medellín. Entre ellos, Piedad Bonnett. De Amalfi, su ciudad, también fue el joven y excelente poeta y músico Héctor Ignacio Rodríguez, víctima de una moto. Y es el famoso tigre de Amalfi.
Jaime Jaramillo Escobar